
Los días pasaron y el haberlo conocido comenzó a borrarse de mi memoria , siguieron las noches de conversación con el pisco al lado y el cigarro al otro, a pesar de saber que era malo tener los dos vicios al mismo tiempo ¿habrá sido una advertencia?, no se ,pero después de aquello la puerta sonó por el golpe reiterado del ser aun desconocido pues su voz no revelaba. Esteban entró con una sonrisa arrebatadora que indagaba en mis pupilas induciéndome a reír, a sentir y peligrosamente a desear. Ese momento paso tan rápido como cualquiera, la noche comenzó a andar sobre nuestros cuerpos por el cansancio del baile, la conversación y las miradas agotadas por el flirteo intenso que con cuidado pronunciamos en el tumulto de cuerpos ebrios, en el sillón al tocar nuestras manos en la clandestinidad de nuestra espalda y al expulsar las intensiones retenidas en el pasillo del baño. Fue así como lo besé, lo busque, me buscó y finalmente en el abrigo del calor carnal nos encontramos en las tinieblas de un desenlace tan espontáneo como planificado. Durmió conmigo esa noche, como querríamos desde ese día en que nos vimos, era un sueño hecho realidad y a la vez el inicio de un error fatal. Su boca fue lo que evito seguir pronunciando el gemido insertado en el movimiento de nuestros cuerpos. Gemido que apareció al dejar de fingir y decidir sentir el dolor que su invasivo deseo tibio pero potente producía con fuerza y sin cuidado dentro de mi, mientras sus manos amarraban mi espalda sobre el ardor mas excitante que alguna vez pude sentir. Abusamos del tiempo y recorrimos nuevas y viejas técnicas y posiciones, rechazamos el deseo de dormir y despertamos hasta el mas ingrato de nuestros impulsos, ya no cabía la vergüenza en el tocar, esa noche agotamos todas las culpas pendientes, todo lo que no pudo ser fue pagado y ejecutado en el palpitar intenso de nuestros corazones. Mucho dolor permanecía en nuestras venas porque al cerrar los ojos una necesidad por desadornos volvió a abrir los ojos poco importantes en el manto oscuro de ese sexo mas agresivo y desgarrador, aquel destino que servia de excusa para botar esos dolores mas recientes y mortales del recordar que la mañana nos traería a cada uno.Sus labios secos me producían sed pero a mi alrededor solo hallaba el desorden de una cama improvisada por frazadas débiles al tacto y el piso frío que la alfombra mantenía lejos de nuestra piel desnuda. Nos hallábamos separados por el frío de el lugar, no obstante el solo tocar de nuevo su pierna y poner mi mano sobre su miembro adormecido, hizo que el fuego volviera a caer sobre el descontrol de los dos. Ya no existía tensión en mi interior, el juego reiterado había surtido efecto y comenzaba a acostumbrarme al mismo tiempo que la pasión tenia algo planeado para mi, un ámbito que aunque podía llegar a tener, despertaba en mi dudas,¿Por qué con él?.Nos recostamos de lado después de terminar acariciados por el sudor lo abrasé con fuerza y empecé a besar su hombro, él me pregunto que qué estaba haciendo mientras lentamente me movía sin saber ni yo siquiera hacia donde iba con eso. Sin saberlo ni anticiparlo indague entre su cuerpo, bien abastecido, con mi exaltación erecta y decidida pronuncie en su voz gemidos recíprocos de la noche anterior. Fue así como produje lo que toda mi vida realizaron en mi, una y otra vez, con fuerza y sin misericordia, igual que él, con el poder de la situación y en pleno dominio de su piel hasta llegar al suculento instante que acabe sobre su piel.

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